Poema Balada Del Recuerdo
Llueve una lluvia fácil… negligente. Casi sin desazón. Casi sin ruido…
Y en un sitio del alma… en el olvido los recuerdos me asaltan de repente.
Recuerdo cosas… cosas… todavía como si todavía las viviera.
(Aquel amor que tanto me mintiera acaso sin saber que me mentía).
Una ciudad tan buena como el trigo surge de pronto en tierras desiguales.
Un calendario pulcro… sin señales.(Voy por las calles de anteayer contigo).
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Nuestras miradas con amor -sin dudas-redescubrían cosas evidentes:
la tierra con sus árboles, las gentes, nuestras manos vacías y desnudas.
La lluvia por las calles recorría con el sol enredado en sus cristales.
-Noble ciudad de agudas catedrales (Me cuentan que allí vives todavía).
Todo nos separaba y nos unía. Un gesto, una canción, una mirada.
El amor era todo… y era nada… y era eterno no más porque moría.
Y nadie puede sepultar sus muertos tan verdaderamente sepultados
que no puedan volver, si recordados, a los brazos amantes y desiertos.
Las horas no se pueden devolver ni lo que en ellas fue pasión o grito.
(Aquí todo es igual porque está escrito y ya no es cierto porque está en ayer).
Aquí todo es igual. Nada envejece al margen de las horas sin fortuna.
El mismo grillo con la misma luna… y todo como estaba permanece.
Y como en los recuerdos no varía, el viento lleva aún sobre sus hombros
de aquella nube grande los escombros. (Y nunca acaba de pasar el día).
Nuestros rostros se miran a través de la lluvia o la luz recién nacida.
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Aquí la muerte pasa inadvertida bajo el verde implacable del ciprés.
Los rostros de este sitio no regresan jamás al ejercicio cotidiano.
(Aquí mi mano vive entre tu mano. Aquí los corazones no nos pesan).
Eres. Soy. Cuánta soledad en torno. Aún vivo y vives. Sorprendente llama.
Viajamos bajo el sol. Sobre la grama. (Aquí en el calendario no hay retorno).
de Carmelina Soto
Poema Alma Desnuda
de Alfonsina Storni
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Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
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Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
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Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
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Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
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Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
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Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
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Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
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Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
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Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
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Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
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Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Regreso
Vuelvo otra vez a ti con las pupilas hondas de paisajes.
Vine a buscar quimeras, y regreso con un sabor de lágrima en los labios
y un temblor de cansancios en el beso. No pienses que estoy lejos...
Es tan solo la estepa interminable la que impide mi vuelo;
pero mis alas son tan blancas como el día
en que tocada de nevados tules te di en hostias rosadas
la milagrosa comunión del cuerpo.
Ábreme, pues, los brazos; voy de nuevo
a tus ojos de sombra, a tus manos leales, a tu boca de fuego.
Llevo para tus labios fatigados el opio de mi angustia.
Soy la misma; sólo que ahora ciño un collar de crepúsculos
y un anillo de inviernos.
Pero eso nada importa... Soy juventud, soy vida, soy deseo.
Soy nieve dúctil en tus manos suaves
y llama en el contacto de tu aliento.
Ábreme, pues, los brazos, aunque lleve un amargo de lágrima en los labios,
y un temblor de cansancios en el beso.